El estrés canino es uno de los problemas mas recurrentes en la lista de problemas conductuales con los que que suelen acudir a un profesional.
Nuestros hábitos como especie humana nos obliga a llevar una vida demasiado acelerada y los perros también se ven afectados a seguir ese ritmo. ¿Sabias que nuestros perros se pasas la mayor parte de su tiempo observándonos?

¿Qué es el estrés canino?
El estrés es una respuesta fisiológica a una demanda exigida. Si tu perro se ve sometido a demasiadas exigencias, ya sean del entorno ( ruidos, coches, gente por la calle) o por parte de su propietario (vamos, quieto, ¡no ladres!) es posible que aparezcan respuestas en nuestro perro, no generalizables para todos, pero que pueden afectar a sus conductas y por ende a la convivencia.
Aunque existen múltiples reacciones, según la raza y las condiciones de vida, existen clasificaciones que nos indican que tu perro está viviendo un episodio o una vida repleta de picos de estrés.
Estrés agudo
Los síntomas clínicos del estrés agudo, son jadeos (diferenciados por la ausencia de calor o ejercicio físico), los bostezos intensos, con temblores craneales o muecas, la hiperactividad con presencia de pautas de acción en ausencia de estímulos desencadenantes.
Las sacudidas, estiradas contínuas, trastornos cutáneos, o la incapacidad de concentración.
La compulsividad en algunas conductas, también puede considerarse estrés agudo y si no se trata puede llegar a convertirse en crónico.
Estrés crónico
El aumento de la frecuencia de la orina o la defecación, también llamado polaquiuria, los síntomas gastrointestinales inespecíficas, sudoración en las almohadillas, estereotipias (automutilizaciones, acicalado excesivo, cata nerviosa)
La indefensión aprendida o inhibición persistente, es un síntoma muy grave relacionado con estados depresivos.
¿Ves identificado a tu perro en alguno de estos marcos?
Hablamos.
