Cuentan los psicólogos sobre diferentes tipos de personalidades que resultan durante el confinamiento del COVID-19
Zona de miedo: Donde acaparamos con exceso de víveres, nos contagiamos de emociones o nos irritamos facilmente.
Zona de aprendizaje: Dejamos de consumir compulsivamente, tanto comida como noticias, identificamos nuestras emociones, tomamos conciencia de la situación y pensamos cómo actuar.
Zona de crecimiento: Pienso en los demás y busco cómo ayudarlos, pongo mis talentos al servicio de quien lo necesita, vivo en el presente y me enfoco en el futuro, mantengo un estado emocional alegre y contagio esperanza.
Los seres humanos tenemos varios sistemas de regulación emocional, uno es el mentado de amenaza o alerta, que se activa cuando nos sentimos en peligro liberando adrenalina y cortisol. Otro es el de ‘Autocuidado’, donde el contacto físico es clave como forma de desarrollo emocional.
Besos y abrazos nos ayudan a sentirnos a salvo con la liberación de oxitocina y endorfinas.
Los chuchos
En Norteamérica, Europa y otros países desarrollados viven alrededor de ciento cincuenta millones de perros. Solo los de raza sólo representan un 15% de todos los canes. Quienes lean ésto se preguntarán, perplejos, por el 85% que falta. Pues bien, los que faltan, la gran mayoría, son esos a los que llamamos chuchos, perros callejeros o, como se denominan en algunos países por sus hábitos alimenticios, perros de basurero.
Su inteligencia adaptativa es la capacidad que poseen de hacer cosas por si mismos obligándoles a buscar soluciones dentro de las situaciones que se presentan, buscar comida. Durante milenios la selección natural ha propiciado la aparición de rasgos que les permiten vivir como lo hacen, alimentándose de los recursos que desechamos y que, de forma directa –dándoselos- o indirecta – en vertederos- ponemos a su disposición. Son los herederos de los cánidos que acompañaban a los seres humanos que empezaron a desechar alimento, probablemente a partir del desarrollo de la agricultura y la ganadería, en el Neolítico.
Los chuchos se han adaptado perfectamente al medio en el que viven. Y en esa adaptación hay un elemento especialmente significativo. Ese es quizás el rasgo más valioso de los perros: su capacidad para convivir con nosotros, para vivir en nuestro mismo entorno y, lo que es más importante, para ser de nuestro agrado. Gran parte de su éxito obedece a que los perros nos caen bien.
Y es que en cierto modo, ¿Quienes son los domesticados?

